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La vendimia para la obtención de
vinos espumantes se realiza cuando las uvas presentan un
grado de maduración menos avanzado que para la
elaboración de vinos tranquilos, pues se desea, por un
lado, mantener un grado mayor de acidez en el mosto que
le trasmitirá mayor frescura al vino y evitar que el
hollejo de la baya esté demasiado maduro y frágil, lo
que cedería excesiva materia colorante al vino.
Los vinos elaborados por el método Champenoise o
tradicional se manifiestan de color amarillo pálido y en
algunos casos con notas levemente doradas, sus burbujas
son pequeñas y cuando alcanzan la superficie se
desplazan a los costados formando una corona en donde la
superficie alcanza el cristal. Su característica
distintiva es su aroma que recuerda al pan tostado o
levaduras que se aúnan con recuerdos de frutas blancas y
frutas secas como las almendras o avellanas. Su
sensación táctil es punzante y en el gusto resalta su
acidez. Su sabor es prolongado e invita a seguir
bebiendo. Algunos de estos vinos son aptos para soportar
algún tiempo de guarda.
La elaboración de espumantes por el método Charmat
produce vinos de características más frutales que el
primer método. Son vinos de colores pálidos amarillos
verdosos y el tamaño de sus burbujas está de acuerdo al
control que se haya ejercido sobre la fermentación; si
ha sido bien controlada su burbuja es pequeña de lenta
ascensión, en caso contrario el gas carbónico escapará a
borbotones. Su aroma es netamente fresco con notas
frutales. Su ataque es fresco, ácido y punzante. Son
vinos para consumirlos ni bien arriban al mercado.
Los espumantes gasificados son los de menor calidad y
poseen burbujas de mayor tamaño y rápido ascenso. |