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La ingestión moderada de aceites es
fuente de ácidos grasos esenciales para el organismo. Dichos
ácidos participan en un sinnúmero de reacciones bioquímicas
a nivel celular y en otros mecanismos, tales como la
formación de tejido conjuntivo, producción hormonal,
promoción de vitaminas y la gestación y manutención lipídica
de las células.
Además, desde el punto de vista nutritivo, los aceites
enriquecen a los alimentos con dos nutrientes, en distinta
proporción según el tipo: vitamina E (mayoritaria en el
aceite de oliva virgen extra de 1ª presión en frío) y grasas
simples formadas por diferentes tipos de ácidos grasos (monoinsaturados
sobre todo en el de oliva, poliinsaturados en los de
semillas tales como maíz, soja, girasol etc., y saturados en
el aceite de coco y de palma). |